¿Qué generosidad practicamos?

La generosidad es definida como: una virtud o cualidad personal consistente en la disposición desinteresada para prestar servicios o aportar las propias cualidades o recursos sin esperar nada a cambio.

Me resulta interesante la definición de virtud o cualidad.

Alguien me dijo una vez que todos éramos egoístas y que todos pensamos que somos personas generosas y buenas.

Ante esta premisa, me llama la atención como Hitler, un personaje histórico considerado ruin y malvado por los actos violentos que cometió en el pasado, se hubiese descrito como una persona buena y generosa por su creencia de que sus actuaciones estaban justificadas por el bien de su país.

Ante esta idea, me llama a preguntarme si podemos ser generosos según nos convenga, sea por ideología, pensamiento, cultura, educación…

¿Tenemos una generosidad selectiva?

La generosidad es latente a partir de 7 a 8 años porque es cuando realmente comienza a ser consciente de lo que vale sus posesiones. Si quisiéramos enseñar a un niño a crear actitudes de generosidad responsable, no sería efectivo hacerlo desde la exigencia ni el sufrimiento. Debemos de enfocar situaciones de generosidad donde se gane bienestar personal. Siempre desde la libertad individual.

Orientar en una educación de generosidad responsable es contar con la existencia de una necesidad necesaria. Dar más de lo necesario, no es generosidad.

¿Podemos ser generosos de nacimiento o lo generamos con la madurez y las experiencias vividas?

Es cierto, que existen personas que ya desde temprana edad han tenido comportamientos totalmente altruistas, como si su personalidad le llamara a realizar esos actos de manera natural. Otros, sin embargo, han ido acuñando con las experiencias vividas, determinadas actitudes que lo han convertido en persona generosas.

Lo único que puedo confirmar, por experiencia propia, es que la generosidad de uno llama a la generosidad de muchos. Es lo que llamamos SOLIDARIDAD.

Otra de las preguntas que podrían hacerse al respecto es por qué no somos más generosos de lo que quisiéramos. Será porque pensamos que la generosidad es sacrificio ¿O es sacrificado ser generoso? Yo entiendo que, si la palabra generosidad va unida a sacrificio, no estamos teniendo una actitud saludable.

Lo que no podemos es usar una condición dadivosa como recreación de actitudes victimistas. No estamos para dar constantemente esperando el reconocimiento, porque entonces pasaríamos a terminar siendo personas víctimas y adictas emocionalmente.

Creo que la generosidad puede llevarse a cabo de manera maquillada y degrada en su esencia con tres comportamientos diferenciados:

  1. La generosidad como compensación: Dar para esperar ser compensado es una manera de manipulación que realmente usamos como trueque emocional para crear en la otra parte la necesidad de ofrecer a cambio de lo recibido.
  2. La generosidad como deuda. No es sano creer que cuando alguien es generoso contigo crea en tu interior una deuda. Con ello no permite expresar amor con libertad.
  3. La generosidad como el quedar bien. Comportamientos generosos para mostrar lo bueno que somos y enriquecer el ego desvirtuar la esencia del concepto generosidad.

Existen pensadores que nos dan tirones de orejas para reflexionar sabiamente lo que significa ser generosos como, por ejemplo:

El poeta libanés Khalil Gibrán, conocido como el profeta de Oriente, que dice: la generosidad no consiste en que mes des algo que yo necesito más que tú, sino en darme algo que tú necesitas más que yo.

Buda enseñó que la forma perfecta de la generosidad es el desapego, el no agarrarse de las cosas y los conceptos. Este es el sendero de la libertad. De otra forma el dar como prerrogativa genera deseos y el deseo es la raíz del sufrimiento.

En la Biblia: 1-3, Luc 6:38: Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir.

¿Realizar un acto generoso implica está libre de un pensamiento previo? La generosidad en su estado natural debe ser espontánea, no cabe preguntarse un por qué o un para qué.

Creo que la generosidad es sana para el bienestar cuando se cumplen dos puntos importantes:

  • La generosidad solo funciona si lo que estás haciendo te está llenando de felicidad, sin importar ni buscar cualquier otra cosa diferente.
  • Cuando se convierte en un reto personal con una visión clara de saber que estás haciendo algo que sabes que vas a lograr un bien superior.

Hay que tener en cuenta que no somos más generosos si participamos en eventos altruistas cuando en nuestro entorno interno y familiar no nos ocupamos debidamente de realizar actitudes generosas. Si dentro de tu casa no estás siendo amoroso, honesto y amable y no tienes verdaderos comportamientos solidarios y empáticos con tus seres queridos de nada sirve lo demás. Limpia primero tu casa y después el de los demás.

¿Se puede medir la generosidad?

 Me llega de las redes un organismo que mide la generosidad de los países. Charities Aid Foundation (CAF), una organización internacional registrada en el Reino Unido y cuyo objetivo es incentivar a la sociedad a donar dinero y tiempo de una forma eficiente, presenta un informe que ordena a los países de acuerdo a la mayor o menor proclividad de sus ciudadanos a la generosidad. Durante un periodo de 100 años, pretende “medir la voluntad de cada persona en la Tierra”. Tres preguntas relacionadas con la disposición de los individuos a donar tiempo y dinero, y otorga a cada país un puntaje que obtiene del promedio de respuestas positivas. Estas preguntas son: en el último mes usted… ¿ha ayudado a un desconocido que se encontraba en una situación de necesidad?, ¿ha donado dinero a una organización de caridad?, ¿ha dado su tiempo voluntariamente a una organización?

Este estudio también es interesante ver como no tiene que existe una conexión entre generosidad y abundancia porque según el estudio los países menos desarrollados eran considerados los más generosos.

Me quedo con las sabias palabras de John Low, presidente ejecutivo de CAF

“Echa por tierra puntos de vista tradicionales sobre la relación entre la riqueza y la generosidad, y confirma lo que todos sabemos perfectamente: que el acto de donar proviene del espíritu y la motivación personal y nada tiene que ver con los recursos”.

También debemos de hacer un análisis de con cuales cosas somos generosos. Es verdad que nuestra mente relaciona generosidad con dar dinero o cosas y no es así, ya que tenemos la posibilidad de donar multitud de bienes, como por ejemplo el tiempo, o el perdón o como mi visión: donar habilidades emocionales a través de experiencias.

Termino con un poema de cosecha propia, donde el amor (entendido en su amplitud máxima y no solo encuadrado en relaciones sentimentales), se encuentra conectado con la generosidad.

Amor, hoy he querido regalarte unas palabras, para que cuando el cansancio te llegara, la recordaras y engendrara en tus labios una sonrisa esbozada.

Amor, hoy he querido regalarte un sueño, para que cuando tus ojos apagasen en la noche, pudieras tener la alegría de vivir un momento de fantasía sagrada.

Amor, hoy he querido regalarte un suspiro, para que cuando tu aliento dejara un vacío en tu corazón, te llenara de ilusión.

Amor, hoy querido regalarte mi mejor sonrisa, para que cuando te llegara la apatía y el hastío, la rememoraras y sintieras cobijo.

Amor, siento, que mi corazón se llena de regocijo, cuando me regalas tu ternura y tu cariño, y doy gracias al Dios divino porque eres alimento de mi generosidad perdida.

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